Y allí, sentado en la butaca más sola de aquel bar, luchando por encontrarme, buscándome algo más, no paro de ver la demencia y no se si escucharte cantar, no se si en tiempo de guerra, nos servirá solo hablar.
Dándole la vuelta a la moneda. me veo subido en tu faz, hablándote desde adentro, sabiendo que ya no hay más, salto en tus mejillas, paro para descansar apoyado en tus pestañas veo que sigues siendo normal, todo lo que no te dije todo lo que se me fue sigo en tiempo de guerra, no se si te volveré a ver.
No me quedan muchos versos solo el fondo del minibar, una última calada de un cigarro que no quise empezar. Y si las palabras borbotan desde mi soledad puedo decir sin equivocarme, puedo gritar sin pensar, que supimos del sin sentido de algo sin ser nada más.
Soldado sin armas, así me quede. Sin más armas que mi pluma en un campo de batalla, donde a día de hoy ni la luna no quiere ser mi aliada, sigo vagando solo, y mi pluma se a vuelto un bic, por favor prestame una libreta o algo para escribir que quiero vivir tras la guerra, quiero alejarme de ti.
Oh luna antigua compañera, aléjate de mi, ya que tus rayos no me alumbran y tu palabras no se oyen desde aquí.
Poeta en tiempo de guerras, sin pluma ni boli Bic, déjame morir tranquilo, déjame vivir sin ti.
No hay comentarios:
Publicar un comentario